L as victorias en tres de las cuatro consultas del martes permiten a Hillary Rodham Clinton decir que revivió sus aspiraciones a ser la candidata demócrata a la presidencia.
Las frías matemáticas, sin embargo, indican que no hubo grandes cambios en las internas demócratas y que a Clinton le costará mucho remontar la ventaja que le lleva Barack Obama.
Incluso ganando todas las consultas que quedan por delante, resultará difícil para la ex primera dama compensar la ventaja que le lleva Obama entre los delegados que han comprometido su voto en esta contienda.
De hecho, las victorias en Texas, Ohio y Rhode Island son un tanto ficticias, pues las votaciones fueron parejas y Clinton no pudo acortar la diferencia en la cuenta de delegados.
Y con cada primaria que pasa, la cantidad de delegados en juego disminuye y, paralelamente, disminuyen las posibilidades de Clinton de revertir la situación.
Obama tiene en claro el panorama y respiró aliviado al ver que su ventaja no había mermado significativamente.
Los propios colaboradores de Clinton admiten que Obama es favorito para imponerse en las consultas de Wyoming, el sábado, y Misissippí el próximo martes, por lo que la única esperanza de Clinton es triunfar en las primarias posteriores y rogar por que los superdelegados la apoyen en la convención partidaria del mes de agosto.
Faltan siete semanas para la próxima votación grande, la de Pensilvania, y hay tiempo de sobra para que las cosas se tornen más feas todavía.
Hispanos.
Si Hillary Rodham Clinton logra la candidatura del partido Demócrata a la presidencia, probablemente se lo tenga que agradecer a los tejanos de origen hispano.
Los hispanos constituyen el 30% del electorado demócrata en ese estado y encuestas de la AP a boca de urna y estimados de las principales redes televisivas indican que Clinton se llevó dos tercios de esa población votante.
Con casi todos los distritos contados, Clinton sumaba el 50.85% de los sufragios contra el 47.4% de Obama y se puede decir que el voto hispano fue el que marcó la diferencia.
Fórmula.
Hillary Rodham Clinton insinuó que podría compartir la fórmula presidencial demócrata con Barack Obama, pero dijo que los votantes aún deben decidir quién la estará a la cabeza.
"Tal vez el proceso apunte en ese sentido, pero desde luego todavía debemos decidir quién encabezará la fórmula", dijo Clinton. "Creo que el pueblo de Ohio dijo claramente que debería ser yo".