L as momias humanas, que tanta fama han dado al antiguo Egipto, deben volver a sus tumbas porque sólo así recuperarán el descanso eterno.
Esta es la última campaña de Bassam Chamaa, un auténtico agitador del mundillo de la egiptología que se hizo famoso hace unos meses por ser el primero en avisar de que la Esfinge de Guiza sufría filtraciones de agua subterránea.
Una advertencia que ha dado sus frutos, pues las autoridades han anunciado trabajos de protección ante la famosa estatua que preside y guarda las Pirámides.
Ahora Bassam pretende que las momias del Museo Egipcio veintitrés de ellas expuestas en salas especiales y más de 2,000, enteras o troceadas, almacenadas en sus sótanos- regresen a las tumbas de las que, según él, nunca debieron salir.
Sacrilegio.
"Tutmosis III se fue hasta la parte más abrupta del Valle de los Reyes en Luxor, trazó un largo pasillo y sólo al fondo de él mandó sepultar su cuerpo. Lo último que quería era exponer su cuerpo, y como él todos los demás, faraones, nobles y gente normal", dice Bassam.
Mostrar las momias en su desnudez, con sus defectos corporales, sin el lino en el que iban envueltas, sin la protección de sus sarcófagos y fuera de sus tumbas, es un sacrilegio", dice Bassam.
Hay quien ha visto en esta exhibición un sacrilegio incluso en tiempos modernos: durante siglos, la mayoría de teólogos musulmanes se oponían a la exhibición de las momias por tratarse de cadáveres, y fue sólo en los años 70, en época de Anuar el Sadat, cuando se decidió mostrar las momias en público.
En busca de apoyo.
Ahora Bassam busca el apoyo de los teólogos musulmanes para apoyar su proyecto. La tradición en el Islam establece que un cadáver debe ser enterrado lo antes posible. Exponerlo a la vista pública, y menos aún pedir dinero por ello, no puede ser acorde con la religión.
Por el momento ver las momias cuesta dinero, y no es una bagatela: si la entrada en el Museo Egipcio cuesta 9 dólares, ver a las momias en dos habitaciones especiales envueltas en la penumbra cuesta exactamente el doble.
Bassam es consciente de que dejar de exhibir a las momias que permiten ingresar dinero al museo costará mucho dinero al Estado, pero ha pensado en ello: para enjugar estas pérdidas, propone organizar un gran festival en el que las momias serán de nuevo envueltas en lino y transportadas con toda solemnidad a sus tumbas originales.