Son las heroínas silenciosas que sobrevivieron a la guerra civil en El Salvador (1980-1992) porque como parteras trajeron a muchos al mundo sanos y salvos, y aun ahora son más buscadas por las futuras madres porque no confían en los médicos que "no les respetan como seres humanos".
La labor de estas sabias mujeres ha perdurado en el tiempo, a pesar de las adversidades y del no reconocimiento de su labor, aseguró Vilma Corea, partera desde hace 25 años.
Con timidez pero orgullosa del trabajo que ha realizado desde los 11 años, cuando le tocó asistir a su madre, Vilma comentó que la labor de una partera en El Salvador nació a raíz de la demanda y la "no asistencia oportuna" en los centros de salud.
"Durante el tiempo de la guerra, muchas parteras, que incluso ya están muertas, contribuyeron (...) por la situación que se vivía. Caminábamos durante horas con tal de llegar hasta donde estaba esa mujer a punto de parir, y eso nadie lo reconoce, no reconocen nuestra trabajo que siempre ha sido voluntario", dijo.
Las personas desconocen las habilidades y capacidades que una partera tiene y confían en los médicos que, en ocasiones, no están "sensibilizados y no entienden que las mujeres son seres humanos y que merecemos respeto", dice esta partera.