Cirujanos japoneses retiraron ayer una bala de la cabeza de una niña de 13 años afgana, ocho años después de resultar herida accidentalmente en un tiroteo en Kabul.
Fatema Safar fue alcanzada por una bala perdida de un rigle AK-47 en un tiroteo cerca de su casa en Kabul en 1996 cuando los talibanes luchaban por el control del país, según la organización no gubernamental (ONG) japonesa Ayuda para Huérfanos de Guerra en Asia.
La niña sufría dolores de cabeza crónicos desde que fue herida pero desconocía que tenía una bala en la cabeza hasta mayo, cuando le hicieron rayos X en un hospital afgano, según la ONG.