El número dos en la jerarquía de los Legionarios de Cristo rompió su silencio en vísperas de una reunión en el Vaticano para discutir el futuro de la orden tras las revelaciones sobre la vida secreta de su difunto fundador.
El reverendo Luis Garza Medina dijo que comprendió que las denuncias de abusos de menores contra el sacerdote Marcial Maciel eran ciertas apenas en 2006, cuando el Vaticano ordenó al fundador dedicar el resto de su vida a la penitencia y la oración.