El sacerdote católico argentino Julio Grassi, quien dirige una entidad de apoyo a la infancia, quedó libre ayer, pero seguirá procesado en una causa por abuso sexual y corrupción de menores, anunció la Justicia.
"Lamentablemente todavía no fui sobreseído. Ahora tengo que seguir trabajando para que se pueda demostrar mi inocencia", sostuvo Grassi al salir de los Tribunales de Morón.
Grassi, un sacerdote de 46 años a cargo de un hogar para niños pobres, que fue arrestado el 25 de octubre, podrá entrar a la fundación, siempre y cuando esté acompañado. Ayer, en la tarde, ofició una misa en la Fundación Felices los Niños.