Miles de detenidos, acusados de haber participado en el genocidio de Ruanda en 1994, cuando alrededor de un millón de personas fueron masacradas en tres meses, están siendo liberados para descongestionar las cárceles en las que viven en terribles condiciones de hacinamiento.
Más de 20,000 de los encarcelados, que en los pasados tres meses fueron enviados por las autoridades a campamentos de "rehabilitación" antes de ser puestos en libertad condicional, volverán a sus casas en los próximos días, según fuentes oficiales ruandesas citadas por emisoras de radio captadas en Nairobi.
El ministerio ruandés de Justicia ha precisado, sin embargo, que la medida no supone una amnistía, ya que todas las personas a las que se concede ahora la libertad provisional "serán juzgadas".