El Líder Supremo de Irán se opone al aplazamiento de las elecciones parlamentarias programadas para este mes, a pesar de las objeciones gubernamentales sobre la corrección del proceso electoral tras la exclusión de cientos de posibles candidatos, dijeron ayer legisladores reformistas.
Los parlamentarios, que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato, dijeron que las conversaciones para resolver la peor crisis política en años estaban estancadas. Algunos expresaron temores de que los militares podrían ser llamados para organizar la votación.
Un legislador dijo que el Líder Supremo ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en estas cuestiones, "quiere que las elecciones tengan lugar como está programado".
El gobierno pro-reformista del presidente Mohammad Jatami ha pedido que las elecciones del 20 de febrero sean pospuestas, argumentando que la descalificación de más de 2.000 candidatos reformistas por parte del Consejo Guardián de línea dura significaba que la votación iba a carecer de legitimidad.
"Jamenei insiste en que no debería haber ninguna demora en las elecciones, pero Jatami está en contra de ello", dijo otro diputado.
Los legisladores dijeron que las informaciones de la oposición de Jamenei a un aplazamiento de las elecciones habían surgido ayer en una reunión de crisis de altos funcionarios, incluidos Jatami y Jamenei.
Los analistas dijeron que Jamenei, que sucedió al ayatolá Ruhollah Jomeini en 1989 en la jefatura de estado, constituye la última esperanza de resolver la disputa sobre las elecciones.