Los mandatarios de la Unión Europea (UE) acordaron una posición común de cara a la cumbre sobre el clima de Copenhague, el próximo diciembre, tras ceder a las preocupaciones de sus miembros menos desarrollados, los países ex comunistas de Europa Central y Oriental.
Los líderes europeos han asumido como propias las estimaciones de la Comisión Europea (CE) sobre la ayuda que van a necesitar los países en desarrollo para sumarse a los esfuerzos mundiales contra el cambio climático.
"Podemos ir a Washington, Nueva Delhi o Pekín, mirarles a los ojos, y decirles: Europa ha hecho su trabajo", comentó el presidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durao Barroso, quien ha advertido que la oferta "no es un cheque en blanco".
Los Veintisiete admiten que las medidas de lucha contra el cambio climático podrían costar a los países en desarrollo alrededor de 100,000 millones de euros anuales (147.558 millones de dólares) en 2020.
De esa cantidad, entre 22.000 y 50.000 millones de euros (entre 32.462 y 73.779 millones de dólares) deberían proceder de la financiación pública internacional.
Nuevo tratado.
Entretanto los gobernantes europeos accedieron a conceder al presidente checo, Vaclav Klaus, lo que pedía para completar la ratificación del nuevo tratado europeo en su país, el último de los veintisiete miembros de la UE que falta por hacerlo.
La República Checa quedará exenta de la aplicación de la Carta Europea de Derechos Fundamentales, como ya se había decidido, por motivos diferentes en cada caso, para el Reino Unido y Polonia.
La exención se hará mediante un protocolo que no se adjunta al Tratado de Lisboa -para no reabrir las ratificaciones ya cerradas- sino a un próximo tratado, sin duda el de adhesión de Croacia o Islandia a la Unión.