Francia y Alemania abogaron por la adopción de normas europeas que obliguen a los fabricantes de aplicaciones para mensajes cifrados como Telegram a ayudar a los Gobiernos a vigilar las comunicaciones entre sospechosos de extremismo.
Los promotores del derecho a la intimidad sostienen que el cifrado es esencial para la seguridad online, particularmente en el caso de las transacciones bancarias. Pero los especialistas en seguridad dicen que los extremistas recurren cada vez más a los APP cifrados para ocultar su paradero, coordinar acciones y comerciar en armas y esclavas sexuales.
El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo que las autoridades francesas detuvieron este mes a tres personas con "evidentes planes de ataques", pero que la policía necesita mejores herramientas para espiar conversaciones con textos cifrados, recurriendo a poderes similares a los que se utilizan para intervenir teléfonos.