La antorcha olímpica de los Juegos de Pekín 2008 recorrió las calles de París en medio de manifestaciones en favor del Tíbet y de los derechos humanos en China y de incidentes que obligaron a apagarla y a protegerla en un autobús.
El paso de la antorcha olímpica no tuvo nada de festivo y se convirtió en una manifestación en contra del régimen chino y, en particular, en favor del pueblo tibetano.
La llama olímpica apenas fue visible en la capital francesa .
Pese al dispositivo de seguridad, la lluvia de incidentes obligó a suspender la última parte de los 28 kilómetros del recorrido por París y la llama llegó al estadio de Charléty en un nada vistoso autobús.