La creciente carestía de los alimentos básicos, como el trigo o el arroz, ha puesto en jaque el primero de los ocho objetivos de Desarrollo del Milenio, reducir el nivel de hambruna de inicio de los noventa a la mitad en 2015. El incremento ha sido de un 48% desde 2006, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ante tal escenario, el Banco Mundial (BM) ha dado la voz de alarma. Si la inflación continúa, la tasa de pobreza podría aumentar hasta un 4% creando "100 millones de pobres más", ha señalado el presidente del BM, Robert Zoellick, tras la asamblea del BM y el FMI celebrada en Washington.
Las causas.
¿Pero a qué se debe esta escalada en los precios? Básicamente, a la demanda de India y China, y a la producción de cereales para crear biocombustibles. "India y China ya no se contentan con comer sólo arroz. Ahora quieren frutas, verduras y también carne. Lo que sucede es que para producir un kilo de carne se necesitan ocho de cereales. Sube la demanda, suben los precios", explica el director técnico de Acción Contra el Hambre, Amador Gómez.
La producción de biocombustibles es otro de los motivos principales. "Se están ocupando tierras de cultivos alimenticios para los destinados a biocombustibles y granos que se producían como alimento ahora son para producir bioetanol", apunta el portavoz de Intermón Oxfam, Carlos Galián.
Esta situación también se explica por el hecho de que el BM dejó hace años de invertir en el sector agropecuario por considerar que no era rentable. Las ONG reclaman hoy que se destine más capital a este sector. "Sobre todo en mejoras estratégicas de regadío", dice Amador Gómez. "Una de las regiones más afectadas es África subsahariana. Allí, sólo el 4% de las tierras cultivables están explotadas con regadíos. Y detrás de estas cifras siempre hay personas. Familias que no pueden comprar comida".
Reimpulsar la agricultura.
No obstante, no todo está perdido. Las ONG ven en esta necesidad de reimpulsar la agricultura una nueva oportunidad para los campesinos del Tercer Mundo. Aunque eso pasa por ejecutar políticas de seguridad alimentaria a corto plazo, iniciativa a la que se comprometieron ayer el FMI y el BM.
"La ONU ha avisado que necesita 500 millones de dólares para mantener sus programas de ayuda alimenticia y el BM vuelve a interesarse por la agricultura. Son conscientes del problema. Ahora la pelota está en el tejado de la UE y de EE. UU.", concluye Galián.
Las sequías y malas cosechas.
El cambio climático es otro de los factores a tener en cuenta en el encarecimiento de los alimentos básicos. Las sequías y malas cosechas de 2006 y 2007 en Australia y China por ejemplo o los huracanes en Centroamérica han mermado la oferta de alimentos y han contribuido a reducir las reservas de estos.
"El cambio climático supondrá una nueva amenaza para las tierras cultivables la cría de ganado y la pesca. Traerá sequías falta de agua y contaminación de la tierra el aire y el mar" dice el director general de la Organización de las Naciones Unidas para el Cambio Industrial (ONUDI) Kandeh K. Yumkella.