El Ponte Milvio es el puente más antiguo de la ciudad de Roma que cruza el Río Tíber. Se ha vuelto un atractivo turístico por la costumbre de los enamorados de colgar candados en los faroles.
Las parejas escriben su nombre en el candado con inscripciones como "te amo" y "por siempre", y luego lo cierran en una cadena, lo colocan en el farol y tiran la llave al fondo del río.
Y es que imitando el gesto de los personajes de una novela recientemente publicada, "tengo ganas de ti", que incluso fue llevada al cine, miles de novios y novias llegan hasta las orillas de este río y se encaminan hacia el tercer farol del Puente Milvio.
Una vez parados sobre el puente, los enamorados escriben sus iniciales sobre un candado, con grandes promesas de amor.
Luego lo enganchan a alguna de las 24 columnas que las autoridades debieron disponer para preservar al encorvado farol y por sobre la espalda, a dos manos, arrojan la llave a las aguas del Río Tiber.
Historia de novela.
La idea de abrochar las promesas de amor en ese preciso farol del Puente Milvio se le ocurrió al escritor y director de cine italiano Federico Moccia, quien para darle realismo al gesto que hacía cumplir a los personajes en su novela, enganchó personalmente el primer candado escribiendo incluso las iniciales de los personajes.
Tal fue la fiebre que generó el romántico rito, que los candados comenzaron a ser miles y el peso demasiado para el viejo farol que los sostenía, hasta que a un cierto punto cedió. Se dobló como inclinándose dulcemente a la potencia simbólica de su carga.
Fue entonces que las autoridades municipales decidieron colocar las 24 pequeñas columnas de hierro que, adornadas cada una por dos corazoncitos, enlazan las robustas cadenas en las que ahora se pueden enganchar los candados.
Pero la aventura de estas cerraduras metálicas que abrazan tácitas promesas no podía dejar indiferente la codicia de algunos.
Un par de ladrones, aprovechando la ventaja de un amanecer lluvioso y desierto cortaron esos quintales de amor y emociones para venderlos al peso en una fundición cercana.
La investigación duró pocas horas y encontrar los candados intactos resultó una fiesta para los románticos.
"Es un fenómeno urbano que se ha transformado en una verdadera moda social. De improviso han empezado a aparecer candados en los vestidos de novia y también joyas (pulseras y collares con pequeños diamantes) en forma de candado".
"Pero no sólo eso; en otras ciudades de Italia, varios puentes comienzan también a recibir candados. Muchas personas han querido demostrar su amor de esa manera".
Candados.com.
Como es sabido, todo lo que sucede en nuestro tiempo tiene que pasar por Internet, por eso los candados del Puente Milvio también tienen su pagina en la web.
Allí se puede hacer una visita virtual eligiendo incluso la hora en la que queremos estar, y escuchar el agua del Tíber que corre briosa.
Cerca de 20 mil son los candados digitales colgados en la página. Poniendo el "ratón" sobre los candados digitales se pueden leer los mensajes que los enamorados escriben.
Más del 70% de quienes los crean son mujeres.
"Te Amo" con el 41%, es la proclama más escrita; le sigue "para siempre" con el 20%.
Decisión.
Ya sobre el Puente Milvio real, encontramos a Gusi, una joven italiana, que con atenciónmiraba los candados y le preguntamos si alguno era suyo.
Ella respondió que "no", ya que aún no había podido llegar con su novio, pues ambos viven en las afueras de Roma.
Sin embargo, respondió que ya decidieron que van a visitar el famoso y popular puente. ¡Es tan romántico hacerse una promesa de amor así!", respondió emocionada.
Reales o virtuales, aquellos candados, son mucho más que rústicos trozos de metal.
Son depositarios y custodios de sentimientos, con sus bracitos de hierro abrazan de emociones y enlazan grandes historias de amor.