Lo mismo sucede con la Iglesia Católica panameña que ha tenido que actualizarse, casi diríamos modernizarse.
Tal vez usted recuerde hace algunos años cuando para entrar a una iglesia las mujeres tenían que cubrirse la cabeza con un chal, lo que se constituyó en la excusa para no acudir a los templos.
Con el tiempo se eliminó la obligatoriedad y las mujeres podemos asistir a misa con la cabeza descubierta, pero se recomienda un vestuario recatado, aunque muchas no lo cumplen.
Aún seguían las excusas para las ausencias de los feligreses a la misa, mientras los sacerdotes buscaban la manera de llamar su atención.
El padre Rómulo Daniel Aguilar, encargado de liturgia en la Curia Metropolitana, aclaró que la liturgia no ha cambiado, y que el rito latino sigue siendo solemne.
Pero el ambiente nuestro, que es alegre, caribeño, y bullanguero, a veces le atrae más un ritmo movido y eso ha ayudado mucho a las iglesias evangélicas a ganar adeptos, ya que la gente se siente más contenta, se mueve el espíritu.
Eso ha llevado a la Iglesia Católica a tomar lo bueno y descartar el resto y en los momentos de animación, e incluso en los cantos, se ha ido reflejando mucho más un ambiente alegre, más encarnado en lo que nos gusta a los panameños, añadió.
También nos acercamos al padre Reinaldo Karamañites de la Parroquia de Cerro Viento y promotor de la misa afro. Reiteró que no ha habido cambio en la liturgia y recordó que en la década de los años 70 se establecieron las renovaciones litúrgicas del Vaticano Segundo, y, desde entonces, las celebraciones son más culturadas. Citó el nacimiento de la misa típica panameña, la afro panameña, con la cual trabaja actualmente, que son movimientos con las cuales tratan de "inculturizar el evangelio", para que la gente se sienta más participe.
Cree que posiblemente los cambios que se den en la Iglesia Católica no son tan rápidos como uno quisiera, pero se están dando y van a ayudar a que los feligreses puedan integrarse aún más.
Es notoria la mayor participación de los católicos no sólo en los cantos, sino en la liturgia, a través de los catecúmenos y laicos que colaboran en la preparación de la Santa Misa y otras actividades de las parroquias, logrando que más feligreses participen e inclusive lean más la Biblia y no teman llevarla en la mano cuando salen a las calles.
Algunas parroquias promueven la participación de los niños permitiéndoles que vayan disfrazados a la misa dominical.
También buscan más participación juvenil invitándolos a formar parte de los grupos musicales y coros.
La ceremonia de la Vigilia Pascual, el Sábado Santo, termina con mucha música y algunas iglesias presentan murgas.