La moda del tatuaje se ha cebado en China con los indefensos peces loro, una mascota barata cuyo precio se incrementa al grabar con láser en su lomo flores o ideogramas chinos de la fortuna, una técnica cruel, según los amantes de los animales.
En el mercado pequinés de flores y animales de Laitai, dos de los veinte puestos de animales venden peces tatuados con flores, una técnica para atraer a los compradores supersticiosos que también se sienten atraídos por los que exhiben en sus lomos los ideogramas chinos de "amor", "felicidad", "fortuna" o "longevidad".
La propietaria del negocio asegura que no son ellos quienes los tatúan, sino que los importan de Taiwán ya decorados, aunque se niega a dar más detalles sobre el controvertido asunto.