Los incesantes combates entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y los rebeldes prorrusos impidieron el inicio de la investigación en la zona cero de la tragedia del avión malasio supuestamente derribado con 298 personas a bordo.
La principal plaza fuerte de los rebeldes prorrusos, Donetsk, fue de nuevo martilleada con artillería pesada, lo que obligó a evacuar la sede del Gobierno separatista, además de la estación del tren.
En el edificio administrativo se encuentra la oficina del primer ministro insurgente, Alexandr Borodái, que viajó a Rusia para mantener consultas, aunque fuentes ucranianas apuntan que ha desertado.
Una persona murió y varias resultaron heridas debido al impacto de un proyectil lanzado por las fuerzas gubernamentales, según los insurgentes, contra el patio de un edificio situado en la calle Rosa Luxemburgo.
El Ayuntamiento leal a Kiev confirmó el bombardeo de la ciudad y la evacuación de los residentes en varios barrios del centro de la localidad, donde rige el toque de queda y que ya ha sido abandonada por decenas de miles de personas en las últimas semanas.
De acuerdo con esta fuente, en el ataque resultaron dañados un edificio de viviendas y otro administrativo, mientras los empleados y visitantes de un céntrico parque tuvieron que resguardarse en refugios subterráneos.