El británico John B. S. Haldane, experto en biología evolutiva, ilustraba muy gráficamente el cuando explicaba, cuál era su forma de interpelar a quienes defendían las tesis creacionistas: "Si Dios es el autor de todas las criaturas, hay que reconocer que siente un extraordinario cariño por los escarabajos".
Haldane tenía motivos para hacer esa afirmación si se tiene en cuenta que una de cada cuatro especies de la Tierra es un escarabajo. Puede parecer sorprendente, pero las estadísticas son así: los científicos han clasificado unas 400,000 especies pertenecientes al orden de los coleópteros, que suponen un 25% de las especies de todo tipo conocidas sobre la Tierra.
En esa lista no están todas las que son, porque los biólogos creen que aún quedan cientos de miles o millones de especies por descubrir en el planeta.
Sin embargo, si se sigue investigando, los expertos coinciden que no dejarán de aparecer, sobre todo, escarabajos.
Están extendidos por todos los ecosistemas y tienen las más variadas fuentes de alimentación y de formas. Responden a muchos nombres comunes: mariquitas, luciérnagas, gorgojos, picudos, pero forman el mismo orden, el de los coleópteros o escarabajos.