Durante años, las corrientes del océano Atlántico han llevado miles de piezas plásticas del juguete Lego hasta las playas de Cornualles, en el suroeste de Gran Bretaña.
En la arena de Kenia, no dejan de aparecer sandalias baratas, tras agitarse sin cesar por las olas del océano Índico. En Bangladés, los pescadores se topan de pronto con cadáveres que llegan flotando a la bahía de Bengala.
Ahora, quizá, los océanos han traído algo más: partes del avión del vuelo 370 de Malaysia Airlines que desapareció hace 17 meses con 239 personas a bordo.
Los expertos creen que la aeronave se estrelló en el enorme océano Índico, en algún lugar entre África y Australia.
"El océano no es una bañera, está en movimiento constante", dijo el oceanógrafo Erik van Sebille, del Instituto Grantham en la Universidad Imperial de Londres, que ha investigado durante años los restos arrastrados por las corrientes.
Dato
- El ministro de Transporte, Liow Tiong Lai, dijo que la mayoría de los objetos examinados en las Maldivas "no corresponden al (vuelo) MH370 ni son materiales provenientes del avión".
- No precisó si quedó descartado que todos los restos fueran de la aeronave.