Las promesas de “Un año de acción” ofrecidas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su discurso del Estado de la Unión han sembrado tanto escepticismo entre los republicanos como esperanza entre los demócratas.
La alocución se centró en la necesidad de reducir la desigualdad y ampliar la igualdad de oportunidades entre los estadounidenses, pero también sirvió a Obama para advertir a los legisladores de que si el Congreso no toma medidas para avanzar con su agenda política, él usará su poder ejecutivo.
Sin embargo, en sus reacciones, los republicanos del Capitolio rechazaron de manera drástica la postura del presidente de actuar de manera unilateral, sobre todo en materia de creación de empleo y aumento salarial, e insistieron en que va a lograr poco si no cuenta con ellos.
“La autoridad que tiene no aporta mucho a aquellos que no tienen oportunidades en esta economía”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.
“La verdadera respuesta es que Obama reoriente sus prioridades y trabaje con nosotros en las cosas que podemos lograr juntos para crear empleos y promover mayores oportunidad”, agregó.