En unos 10 años ya no habrá necesidad de llevar a cabo incisiones en las operaciones quirúrgicas, predicen los expertos.
Algunos científicos dicen que en el futuro se podrán utilizar los orificios del cuerpo humano y el ombligo (la cicatriz natural del medio vientre) en los cuales se insertarán los robots que ayudarán a llevar a cabo el procedimiento quirúrgico.
Aunque podría parecer ciencia ficción, ya existen prototipos de robots capaces de avanzar y nadar dentro del organismo y de tomar fotografías en lugares de difícil acceso.
En particular se tienen muchas expectativas con Ares (siglas en inglés de Sistema Quirúrgico Endoluminal con Ensamblaje y Reconfiguración), desarrollado por la Escuela Superior Sant'Anna, en Italia, con el apoyo de la Comisión Europea.
El Ares es un robot que se autoensambla dentro del organismo después de que el paciente se ha tragado hasta 15 componentes separados, y posteriormente ayuda al cirujano a llevar a cabo el procedimiento.
La introducción del robot en el cuerpo permite evitar las incisiones externas, minimizar el dolor y acortar el tiempo de recuperación del paciente.
Sin manos.
Hay otro tipo de robot, como el (Manos libres, que es una cámara robótica con la que se puede controlar una operación quirúrgica mínimamente invasiva.
Tradicionalmente, la cámara de laparoscopía (para cirugía poco invasiva) es controlada por un asistente, pero el Freehand permite al cirujano controlar la cámara utilizando sólo movimientos de cabeza y un pedal.
Otro ejemplo es el Robot Da Vinci, que se utiliza para llevar a cabo prostatectomías (la extracción de toda o parte de la próstata), extirpación de tumores, y operaciones gástricas y neurológicas.