Las reclusas de la prisión de Tihar conocen las innumerables tragedias que les han sucedido a sus nueras: incendios, suicidios, caídas desde balcones y misteriosas dolencias.
Lo que no se inclinan a revelar es que ellas han sido acusadas de complicidad en esas tragedias, sumidas en una tradición de dotes.
"Televisores y heladeras, a veces hasta automóviles, es lo que la gente está pidiendo ahora", dijo Jyoti Chaudhary, a cargo del pabellón de las dotes, en una cárcel que encierra a los criminales más violentos. La llaman el "pabellón de las suegras"".
Si hay conflictos los resultados pueden ser horribles. Se habla de esposas asidas por sus cuñadas mientras los maridos las queman vivas.
Un fuerte aumento en el número de delitos asociados a las dotes en años recientes ha ido paralelo a los avances de la economía nacional.
Algunas familias demandan dinero y regalos mucho después de la boda.
El creciente consumismo se refleja en las celdas del pabellón de las suegras.
"Ni una sola persona aquí es culpable"", afirmó Durga Sharma, arrestada tras la muerte de su nuera. Sharma insiste que su nuera murió por una dolencia estomacal desconocida.
La relación entre suegras y nueras es una situación potencialmente explosiva, que da material para habladurías vecinales y las telenovelas.