Cifras
- 24 de marzo el copiloto Andreas Lubitz estrelló en los Alpes franceses el Airbus 320.
- 150 personas iban a bordo del vuelo 9525 entre Barcelona y Düsseldorf.
Andras Lubitz, el copiloto del A320 de la Germanwings estrellado en los Alpes franceses el pasado día 24, no se limitó a reducir la altura del aparato, sino que aceleró su marcha contra la montaña para alcanzar la velocidad máxima posible, según los datos de la segunda caja negra.
Es la primera conclusión preliminar de los expertos de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) a partir de la lectura de algunos de los más de 500 parámetros de vuelo que recoge la caja hallada el jueves enterrada en un barranco en la zona del choque, ennegrecida por el fuego pero en buen estado para desvelar sus registros.
No se esperaban grandes revelaciones de la segunda caja, puesto que la primera, encontrada el día mismo del accidente y que contiene las grabaciones sonoras de la cabina, ya había dado un relato bastante completo del accidente que provocó 150 muertes.
Se sabía que Lubitz se había quedado solo en la cabina cuando el piloto fue al baño, media hora después del despegue de Barcelona (España), que bloqueó la puerta desde dentro y que puso el avión en posición de descenso, ajeno a los avisos de su superior y del control aéreo, hasta que el aparato se estrelló en el macizo de los “Trois Évêches”, a unos 1,500 metros sobre el nivel del mar.
De la segunda caja se aguardaba que confirmara los hechos y que aportara detalles, algo que ha comenzado a hacer.
Lubitz “utilizó el piloto automático para situar al avión en una posición de descenso hacia una altura de 100 pies (unos 30 metros)”, indicó en un comunicado la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), encargada de las pesquisas técnicas del accidente y que recibió el jueves la segunda caja, pocas horas después de su hallazgo.