Esa es la perspectiva de varios analistas políticos chilenos, quienes ven el legado del ex dictador como un camino de "luces y sombras".
Según Patricio Navia, profesor de estudios latinoamericanos de la Universidad de Nueva York (NYU), no existe el supuesto milagro económico que tanto pregonan los defensores de la dictadura militar, que duró de 1973 hasta 1989.
"Hay luces y sombras en el legado de Pinochet. En las luces se incluyen las reformas económicas, que no obstante dejaron a más del 40% de los chilenos en la pobreza cuando el general se retiró (en 1990)", acotó.
Para el analista chileno, esta situación "empeoró mucho con las reformas económicas que impuso en dictadura".
"Creo, peor aún que las violaciones a los derechos humanos quitó mucha legitimidad a estas reformas porque fueron hechas en la época militar, en el autoritarismo en dictadura", agregó Navia a Panamá América.
Sobre el futuro de los casos por desapariciones durante la represión en Chile, Navia sostuvo que los juicios continuarán, pese a la "sustracción de materia" (el fallecimiento de Pinochet).
"Algunos juicios van a seguir porque se deben encontrar los restos de los desaparecidos", destacó.
"Indudablemente la fuerza de los procesos va ha disminuir con la desaparición de Pinochet, pues muchos casos eran contra el dictador mismo, y con su muerte se extinguen", acotó.
Sin duda, estos casos van ha perder fuerza, toda la iniciativa por lograr mayor justicia en Chile, aunque creo que la historia va ha ser muy dura con Pinochet con respecto a los derechos humanos.
Por su parte, los partidarios del ex general argumentan que Pinochet salvó al país de ir a una guerra con Argentina en 1976 y con su régimen evitó que los "comunistas" asumieran el poder.
"El Presidente condujo a Chile con valentía y lo situó en el camino del progreso. La Historia, una vez que cesen las pasiones, lo ubicará en el sitial que le corresponde como arquitecto del nuevo Chile", destaca un comunicado póstumo de la Fundación Pinochet, dirigida por el general Guillermo Garín.
Michelle Bachelet: Afirmó que pensó "en el bien del país", al referirse por primera vez a la muerte de Augusto Pinochet y a su decisión de descartar un funeral de Estado para el ex dictador. "En una sociedad, en un país, cuando no existen normas, leyes previstas para determinadas situaciones, los gobernantes tenemos que tomar decisiones pensando en el país", afirmó Bachelet.
Desmond Tutu: Declaró que "desearíamos enviar nuestras condolencias a la familia del general Pinochet" quien a pesar de todo "sigue siendo un hijo de Dios". "El hizo lo que hizo y todo el mundo está de acuerdo en que estuvo mal, y su país lidió o trató de lidiar con las secuelas de ello, dentro del margen de la ley".
Enrique Bolaños: Precisó que la historia juzgará "la vida y la trayectoria" del general Augusto Pinochet. El mandatario nicaragüense recalcó que "como toda muerte la sentimos". Precisó que "el gesto, la vida y la trayectoria" de Augusto Pinochet queda en manos de "la Historia", dado que "el tiempo lo juzgará en su dimensión".
Baltasar Garzón: Considera que los procesos judiciales relacionados con el dictador chileno deben continuar, pese a su fallecimiento, porque hay otros responsables de los graves delitos que se le imputan.
Miguel Moratinos: El ministro español de Asuntos Exteriores lamentó que Pinochet no haya podido ser juzgado, y afirmó que "la historia lo juzgará". "Considero que los chilenos ya dejaron afortunadamente años atrás esa página negra, de la historia de Chile bajo la dictadura del general.
D. de Villepin: El primer ministro francés manifestó que "se puede lamentar" que la muerte del dictador chileno impida que sea juzgado. "Lo que se puede lamentar es que no haya un juicio que permita a todos los que sufrieron el martirio bajo Pinochet poder hacer su duelo", afirmó de Villepin.