"No es solamente la economía la que está en crisis, está en crisis un modelo incluso de Estado", opinó el presidente anfitrión de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra los próximos días 28 y 29, a la que desde hoy preceden foros parlamentario, cívico y empresarial, entre otros.
Para Lugo, hemos pasado de un Estado "absoluto" en la década de 1950 a uno "mínimo" hoy, cuando Estado y mercado "no se tienen que repeler ni excluir, sino complementar", y el Estado "tiene que tener la gran responsabilidad social de ser eficiente y de responder rápidamente a los grandes desafíos y a los requerimientos sociales históricamente olvidados".
"Transformación del Estado y desarrollo" es el lema de la cita asuncena, cuya "esencia" está, según Lugo, no tanto en la concurrencia de líderes como en "el documento de consenso y en la participación amplia de parlamentarios, empresarios, de la comunidad cívica, del foro social" que desde 2005 ha cambiado el carácter de estas cumbres y las ha "enriquecido fundamentalmente".
El jefe del Estado paraguayo dijo que la cumbre "tiene que desembocar en un gran pacto amplio, en el que todos los estamentos de la sociedad nos pongamos de acuerdo. Estamos en el mismo barco, en el barco se hunden los que están en la clase económica como también en la business o en la primera clase".
Un pacto fiscal, social y político es, para Lugo, imprescindible para su propio país, donde la presión impositiva apenas llega al 13 por ciento y el crecimiento del año pasado, del 15,3, "se ha ido como un chorro grande de beneficios a una clase muy pequeña" mientras "la gran mayoría" apenas los ha recibido "a cuentagotas".
Pese a la bonanza en Latinoamérica, la crisis en EE.UU. y Europa "ya está repercutiendo" pues su producción "depende de sus grandes mercados, el europeo, el chino, el de la India y ellos han reducido en términos de cantidad y de precio", recordó.
Pero criticó que los mismos países del primer mundo que hoy sufren una recesión que "no pudieron prever" sugieran a los latinoamericanos modelos o recetas "que les llevaron a ellos a la crisis".
En América Latina, "hay un desafío muy grande: el desafío de búsqueda constante de modelos económicos, de comercialización, de producción que puedan evitar ciertos embates administrativos, financieros, económicos", abundó.
"La crisis no es de 2011. Tiene sus años y se ha ido acumulando porque no ha habido soluciones radicales en términos de finanzas, económicos", puntualizó.
Que sus efectos resentirán el crecimiento de América Latina es una advertencia generalizada y más en un continente que, como destacó Lugo, será incapaz de cumplir con los Objetivos del Milenio de reducción de la pobreza para 2015.
"La inequidad, la reducción de la pobreza no se compadecen con el crecimiento que cierta clase de América Latina sí lo tiene, y lo tiene de manera generosa", observó.
Abogó por ello por asumir la "corresponsabilidad" de los Estados y sus gobernantes: "No podemos solamente reducirnos a una responsabilidad política, ideológica, de asegurar la gobernabilidad entre nuestros pueblos, sino sobre todo que los pueblos y su gente más sencilla, olvidada, aquí en América Latina puedan tener los beneficios que les corresponden".
Lugo, que durante la entrevista hizo gala de su carácter afable y su sencillez, se declaró un idealista "fanático irreductible" y compartió un sueño de integración en América Latina poniendo a la Unión Europea como ejemplo de un proceso largo, pero posible.
Además de los avances del Mercosur -cuya última cumbre acogió Asunción en julio-, aludió a la Unasur, que reúne a sus líderes también en la capital paraguaya al término de la cita iberoamericana, y a de la CELAC próximamente en Caracas.
"Yo confío mucho en Unasur (...) en Unasur hay una nueva discusión en términos de integración que supera los otros intentos regionales de integración", dijo, para destacar la "nueva perspectiva de desarrollo" que traería la puesta en común de los recursos naturales de sus miembros.
Admitió, no obstante, que América Latina aún tiene que trabajar "mucho" por la solidaridad regional, para que países como el suyo o Bolivia no queden en "desventaja" por carecer de litoral, una demanda histórica por el libre tránsito que Paraguay volverá a poner sobre la mesa en la cumbre de Asunción.