El presidente de Paraguay, el ex obispo católico Fernando Lugo, afirmó que mantiene intactas sus convicciones durante la celebración de su primer año en el poder tras poner fin a una hegemonía de 61 años del Partido Colorado.
Una de las promesas incumplidas del Mandatario, hasta el momento, es la de impulsar la renovación en la Corte Suprema de Justicia, cuya estructura fue heredada del Gobierno anterior y cuyos integrantes sólo pueden ser cambiados mediante renuncia o juicio político promovido por el Parlamento, de mayoría opositora.
Además, Lugo se había comprometido a asistir a las comunidades indígenas, pero centenares de familias de indios acampan desde hace varios meses en precarias carpas en dos plazas públicas de la capital en reclamo de terrenos y asistencia integral.