El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se comprometió ayer a prestar la ayuda necesaria a los miles de damnificados por las lluvias que azotan a 15 de los 27 estados del país, y que desde diciembre pasado han cobrado la vida de 91 personas.
Lula, acompañado por seis ministros, viajó temprano al nordeste del país para visitar varias poblaciones gravemente afectadas por la ola invernal en los estados de Bahia, Piauí y su natal Pernambuco.
Esa región del país, una de las más pobres, ha resultado especialmente castigada por las lluvias que han inundado tierras y localidades, pero donde hasta ahora sólo se ha registrado un muerto por esa causa.
Al visitar una escuela en la población de Juazeiro da Bahia (Estado de Bahia), donde se refugian unos 200 damnificados, el mandatario brasileño se comprometió a "prestar toda la ayuda necesaria", al tiempo que prometió que "la situación va a mejorar".
De acuerdo con el más reciente balance entregado a la AFP por el Ministerio de Integración Nacional, un total de 91 personas han muerto, 111 han resultado heridos y 117.703 han quedado damnificadas por las lluvias.
Además, las lluvias que afectan a 392 municipios en 15 de los 27 Estados brasileños han destruido 4.187 casas. El mayor número de muertos se ha registrado en el Estado de Sao Paulo, con 29; le sigue Minas Gerais, con 16.
Por su parte, ayer, el diario Jornal do Brasil, en una columna de opinión, dijo que "el presidente Lula continúa debiéndole la solidaridad a las víctimas de la calamidad pública".
Hasta el momento, el gobierno nacional ha destinado una partida de emergencia por 32 millones de reales (unos 11 millones de dólares) para atender a los damnificados.
Con más de 500 años de presencia y contribución al desarrollo nacional y a la "construcción de una sociedad multiétnica y pluricultural", como se indica en la exposición de motivos, los afropanameños continúan constituyendo uno de los "sectores sociales más impactados por el desempleo, la pobreza y otros males sociales".
Además subraya que la propia política de exclusión, fundamentada por concepciones discriminatorias, hace mucho más difícil las posibilidades de que este sector transforme su situación.
En 17 puntos se enumera lo que llaman "herramientas de organización para planificar las acciones de los afropanameños a lo largo y ancho de todo el país".
Solicitan, entre otras cosas, ser incluidos con igual nivel de importancia, que otros grupos humanos en todos los programas, consultas y estudios socioeconómicos que se realicen en Panamá.
Del mismo modo, que los acuerdos y convenios internacionales que el Estado haya suscrito o aquellos a los cuales se haya adherido, sean de carácter mundial o regional, incluyan derechos y garantías para la población afropanameña y beneficien directa o indirectamente a ésta.
Exigen también que sean incluidos representantes afropanameños en las mesas de diálogos nacionales y regionales. Por otro lado, solicitan su representación en la Constituyente, para que en la nueva Constitución se incluya todo lo necesario, en espíritu y en ley, que elimine toda forma de discriminación y garantice un régimen de igualdad real.
A mediados del Siglo XIX, miles de trabajadores afroantillanos, principalmente jamaicanos, llegaron al Istmo de Panamá para participar en los trabajos infraestructurales del Ferrocarril Transoceánico, al igual que para el proyecto del Canal Francés.
Luego, para el Siglo XX llegan al Istmo procedente de Barbados, Trinidad, Guyana, Saint Kitts, Santa Lucía, Martinica, Grenada, Curazao, Guadalupe y San Vicente, más del 60%, de la fuerza laboral que participó en la construcción del actual Canal de Panamá, según se indica en el documento Plataforma Política de los Afropanameños a la que tuvo acceso El Panamá América.
El profesor Gerardo Maloney, sostiene que las primeras generaciones de antillanos que vinieron al Istmo no fueron incorporadas a la sociedad.
La prueba más contundente, dice, es la Constitución de 1941 que hablaba de "raza de migración prohibida" y que constaba de especificaciones concretas hacia "el antillano y además legitimaba acciones de apropiación de bienes de estos sectores y de los chinos".
Leroy Joseph Husband, elegido tres veces concejal preparó para El Panamá América una reseña que recoge algunos de los nombres que sobresalen en la trayectoria política de la etnia negra en nuestro país.
Luis Anderson y George Fisher (Ministros de Trabajo), David Constable (viceministro), Orville Gooden (Ministro de Hacienda y Tesoro), Hugo Wood (viceministro).
George Washington Westerman (ONU), Hugo Wood (Jamaica), Eugenio Newman (Haití), Dean Butcher (Jamaica), Franklin Barret (Jamaica), Roberto Barrow (Barbados y Trinidad y Tobago).
Donna Prescott (Nueva York), Dr. Sinclair (Haití), Cyntia Brown Franklin (Nueva York).
Fernando Bradley, Leroy Husband, Mariela Hoyte, Héctor Gadpaille, Walter Watson y George Fisher (suplentes).
Generoso Simons (Panamá), Alfredo Gragwell (Panamá), Basilio Duff (Bocas del Toro), Thelma King (Colón), Harvey Mitchell (Bocas del Toro), Mario Miller (Bocas del Toro), Benicio Robinson (Bocas del Toro), Samuel Mowatt (suplente a legislador Panamá).
Javier Parker, Walter Lawson, Kenneth Nightingale, Jorge Gregoire, Guendolyn Grinon.