El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió ayer en la ONU revisar la forma en que funcionan los entes financieros multilaterales, pues considera que a veces, en lugar de solventar una crisis, son "parte del problema".
Como ha ocurrido desde que se celebró el primer debate de la Asamblea General, hace 59 años, Brasil fue el país que abrió la ronda de intervenciones, con un discurso centrado en la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos del planeta.
Afirmó que ha llegado el momento de introducir un "cambio" en los flujos financieros de los organismos multilaterales, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), si queremos lograr un "desarrollo justo".
El FMI "debe ser capaz de dar garantía y liquidez, que son necesarias para las inversiones productivas, así como para restaurar la capacidad de pago de los países pobres", apuntó.
También ha entregado 547 colchones y colchonetas, 229 bolsas con alimentos variados, 150 bolsas de ropa variada, más de 100 cajas de agua, pañales desechables, almohadas y enseres de aseo.