Banderas fueron izadas a media asta ayer en una región rusa próxima a Chechenia, donde un atentado suicida con bomba mató a 50 personas, mientras el presidente Vladimir Putin exigía explicaciones a los responsables de evitar el ataque.
Putin se reunió con altos funcionarios en la noche del domingo para discutir una respuesta al ataque en el que un camión cargado con explosivos estalló en un hospital militar y demolió el edificio de cuatro pisos repleto de pacientes y personal médico.
"La impresión que hay es que el Estado no reacciona o es incapaz de reaccionar ante estos eventos", dijo Putin a funcionarios en una alocución televisada, antes de partir en viaje a Malasia. Putin había pospuesto una visita a Kuala Lumpur el mes pasado cuando radicales suicidas atentaron en Moscú com bombas, en el último de una ola de ataques iniciada en abril que había dejado hasta entonces 150 muertos.
Los trabajadores de rescate dieron por finalizada ayer la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros del hospital destruido el viernes y funcionarios levantaron un monumento en el sitio del suceso en el pueblo de Mozdok, que es utilizado como base de las operaciones del Ejército contra los separatistas de la república de Chechenia.