La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, aseguró que no dimitirá e insistió en la importancia de respetar la ley, cuando los llamamientos para su dimisión crecen a medida que se descubren más datos de supuesta corrupción en su Gobierno.
"Seré sincera con la Constitución y conmigo, que he recibido un mandato que concluye en el 2010 (...) Hasta ese día, continuaré con las reformas de manera que pueda traspasar una nación fuerte al próximo gobernante", destacó antes de firmar la reformar de la aviación civil.
Señaló que coincidía con sus detractores en que nadie se encontraba por encima del imperio de la ley.
La declaración de Macapagal Arroyo se producía mientras su marido, el empresario José Miguel Arroyo, comparecía en una investigación de la Oficina del Defensor del Pueblo sobre un presunto caso de corrupción en un proyecto público.
Arroyo ha sido vinculado por testigos en una investigación paralela en el Senado al pago de entre $67 y $200 millones en comisiones ilegales.