El edificio en el que vivió gran parte de su vida Joaquín Lavado 'Quino' será la sede de esta estatua
Hoy es el gran día de Mafalda. La niña sensible e incisiva que cuestiona al mundo surgida de la creatividad del conocido dibujante Joaquín Salvador Lavado “Quino” quedará inmortalizada en una escultura que será develada en el mítico barrio porteño de San Telmo.
Esta estatua es un homenaje que Argentina le brinda al humorista gráfico y creador de historietas de 77 años de edad.
El edificio en el que vivió gran parte de su vida “Quino”, en el barrio de San Telmo, uno de los más antiguos de la metrópoli, será la sede de esta estatua tridimensional de Mafalda, realizada por el artista del cincel Pablo Irrgang, discípulo del maestro Juan Carlos Distéfano (uno de los escultores argentinos más importantes).
Irrgang recibió meses atrás la anuencia del dibujante para trasladar a Mafalda de la tinta al bronce, proyecto que el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires acogió de la mejor forma hasta concretarlo.
La escultura, de poco más de un metro de altura, representa a la rebelde y sagaz puberta sentada en un banco con su clásico vestido verde. La pieza respeta el tamaño natural de una niña de la edad de Mafalda.
El escultor contó de manera constante con los comentarios de “Quino”, quien visitó en varias ocasiones su taller durante el proceso creativo.
“A Quino le gustó. Estaba contento y me recomendó un par de ajustes de detalles. El trato era que yo hacía la obra pero con la supervisión de él, para que se quedara conforme”, dijo el artista, que comenzó a trabajar en la obra en mayo pasado.
La idea de identificar de algún modo la “casa del mito”, como se conoce al edificio de la calle Chile 371, en San Telmo, surgió hace cuatro años por parte de fanáticos de Mafalda en Internet, que proponían poner una placa de identificación en el sitio.
Quino recibirá hoy la Medalla del Bicentenario, primera de las 200 con las que el Gobierno de Buenos Aires reconocerá a un listado de ciudadanos ejemplares. A la inauguración de la escultura se sumará también la colocación de una placa en la fachada del edificio con una leyenda tan misteriosa como artísticamente exacta: "En esta casa “vivió” Mafalda".
El genial Quino.
El creador de Mafalda es un hombre que tiene más de 50 años de trayectoria. El humor de sus dibujos es típicamente ácido e incluso cínico, ahondando con frecuencia en la miseria y el absurdo de la condición humana, sin límites de clase. Así, hace al lector enfrentarse a la burocracia, los errores de la autoridad, las instituciones inútiles, la estrechez de miras, etc. No duda así en usar sus viñetas para enviar mensajes de contenido social a sus lectores. Otro recurso típico es la reducción al absurdo de situaciones conocidas. Con frecuencia, los chistes buscan la sonrisa como medio de enfrentarse a la cruda realidad.
Quino deja de dibujar.
Pero hace tres meses que Quino anunció en “Viva”, el suplemento del diario argentino “Clarín”, en el que publica sus historietas, que para evitar repetirse dejaría de dibujar. Aún así solicitó a su público que no lo asumieran "como una despedida, sino como una ausencia temporal".
El creador de Mafalda y otros entrañables personajes (Felipe, Manolito, Guille, Susanita, entre otros) usó las páginas en las que normalmente publica para escribir una carta a sus "queridos lectoras y lectores".
“Resultó interesante volver a verlas por la asombrosa actualidad que presentaban muchas de ellas —agregó—, lo que prueba que tantos problemas que hoy nos agobian vienen repitiéndose gracias al talento que pone la sociedad en reciclar sus errores”.
En su carta de despida el autor, recordó que la idea de volver a publicar aquellos trabajos surgió cuando se dio cuenta de que también él sufre “de ese mismo mal” de repetirse "en los temas y el estilo de dibujo".
Me pareció acertado tomarme un tiempo hasta encontrar algún modo de renovar el enfoque de mis ideas o al menos nuevas formas en mi línea gráfica. Lamentablemente, a día de hoy no he sabido encontrar la fórmula de tales cambios", explicó.
“Quino” justificó su decisión de no seguir repitiendo “páginas ya republicadas” al considerar que sería “una falta de respeto no sólo a los lectores de 'Viva' sino también a una larga carrera”.