El primer ministro serbio Zoran Djindjic, figura clave de la revuelta que derrocó al ex presidente Slobodan Milosevic en octubre del 2000, fue asesinado ayer por pistoleros que lo abatieron a balazos frente al complejo de edificios del gobierno en Belgrado.
La presidenta en funciones de Serbia, Natasa Micic, declaró el estado de excepción tras el asesinato del primer ministro. Micic declaró que considera que está en peligro el orden democrático y la seguridad. Asimismo, el Gobierno decretó tres días de duelo por la muerte de Djindjic, a partir de hoy y hasta el próximo sábado.
Djindjic murió de sus heridas en un hospital de Belgrado después de haber recibido heridas en el abdomen y la espalda, dijo el viceprimer ministro Nebojsa Covic. Fuentes policiales dijeron que Djindjic salía de su automóvil cuando fue alcanzado por balas de francotiradores apostados en un edificio ubicado frente al complejo gubernamental, en el centro de Belgrado.
Un ex comandante de una unidad especial de la Policía, Milorad Lukovic, alias Legija, fue el responsable del atentado que provocó la muerte del primer ministro serbio Zoran Djindjic, anunció el gobierno en un comunicado.
"El asesinato del primer ministro Zoran Djindjic constituye un intento de este grupo para detener la lucha contra el crimen organizado (lanzada por el gobierno) y para escapar a su detenciión", añade el comunicado.
El presidente norteamericano George W. Bush expresó su dolor al pueblo de Serbia, dijo el vocero presidencial Ari Fleischer en la Casa Blanca acerca del asesinato de Djindjic ocurrido ayer en Belgrado.
También, líderes de todo el mundo condenaron el asesinato del primer ministro serbio y expresaron su consternación acerca de la muerte de un gobernante que había ayudado a instaurar reformas democráticas en su país.
El primer ministro británico Tony Blair dijo estar profundamente consternado y entristecido por la noticia del asesinato. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, mostró también su consternación y tristeza por el asesinato del primer ministro de Serbia informó su portavoz, Fred Eckhard.
Además, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, se confesó "profundamente impresionado" por el asesinato de Djindjic.
Djindjic, que encabezó la revuelta popular que derrocó a Milosevic en octubre del 2000, tenía muchos enemigos debido a su posición reformista y pro-occidental. Djindjic veía el destino de Serbia inexorablemente unido al de occidente y favorecía mayor cooperación con el Tribunal de Crímenes de Guerra de La Haya, donde Milosevic es juzgado al presente por acusaciones de genocidio y delitos de lesa humanidad.