Es lo que en Estados Unidos se conoce como "mandato".
No todos los presidentes que llegan al poder lo tienen.
Para contar con un mandato es necesario obtener una mayoría clara frente al rival, y preferentemente un porcentaje superior al 50 por ciento de los votos.
George W. Bush no lo logró en las elecciones del 2000.
Según el grupo de destacados activistas demócratas "Democrats for America", como Presidente, Obama debe "devolver la energía a una nación atribulada, denostada en buena parte del mundo y endeble y ansiosa en casa".
Ese "mandato" se interpreta como un respaldo popular a la autoridad del nuevo presidente y como la obligación de responder a lo que los votantes esperan de él.