Millares de piqueteros y militantes políticos marcharon ayer hacia la Casa de Gobierno y rindieron homenaje a los 30 muertos en el "argentinazo" que tumbó hace un año al gobierno de Fernando De la Rúa, en una jornada pacífica, salvo incidentes aislados en la periferia y en Córdoba (centro).
El grito de "Que se vayan todos", como en diciembre de 2001, volvió a invadir la Plaza de Mayo, donde más de 30,000 personas del sector más radicalizado del movimiento piquetero, entidades humanitarias y partidos de izquierda marcaron el cierre de una extensa jornada de protestas, según cálculos de la AFP.
Dos militantes de una organización piquetera resultaron heridos de arma blanca al cabo de una riña en el centro de Córdoba (centro), durante la marcha de evocación del "argentinazo" informó la Policía. El reporte oficial no identificó el movimiento al que pertenecen los heridos, pero se indicó que ambos debieron ser hospitalizados con heridas provocadas por cuchillos que blandieron en la pelea.
Durante los actos de evocación en Córdoba de la revuelta y los saqueos que derribaron al gobierno de Fernando De la Rúa hace un año, se registraron incidentes aislados con ataques a piedrazos de sedes empresarias, pero no hubo choques con la Policía.
Entre tanto, el ex presidente argentino Fernando De la Rúa (1999-2001), de cuya renuncia se cumple un año ayer culpó al actual gobierno por los incidentes que lo llevaron a la dimisión, dijo a la AFP uno de sus ex asesores.
De la Rúa descontaba que "la jornada de protesta (que se multiplicó en decenas de marchas en todo el país) iba a terminar sin mayores problemas porque quienes promovieron los incidentes que derivaron en su salida anticipada están en el gobierno", precisó un dirigente radical (UCR) de su círculo más íntimo que pidió mantener el anonimato. El ex presidente "está bien, con la conciencia tranquila y bien de salud", precisó a la AFP la fuente.