La maquinaria de guerra estadounidense y británica, lista para avanzar por el desierto y equipada con las armas más modernas, se está preparando para atacar cerca de la frontera entre Irak y Kuwait.
Los soldados comenzaron a llegar a Kuwait desde octubre y ahora están dejando sus campamentos para ubicarse en "áreas de reunión tácticas" listos para avanzar hacia el norte, en dirección a Irak, si el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, da la orden.
Los obstáculos alrededor de una zona fronteriza desmilitarizada, vigilada por la ONU, están siendo desmantelados para abrir paso a soldados y tanques. A los soldados se les ordenó que tengan todos sus equipos de combate listos.
"El entrenamiento ya terminó y estamos listos", dijo el mayor Max Blumenfeld, portavoz del Quinto Cuerpo del Ejército de Estados Unidos. Todos se preguntan cuándo será el momento exacto en el cual comenzaría la guerra.
Estados Unidos, apoyado por Gran Bretaña, prometió derrocar a Sadam Hussein y destruir las armas de exterminio que, dicen los norteamericanos, está escondiendo el presidente iraquí, si es que fracasa la presión que está ejerciendo la ONU. Irak dice que no cuenta con ese tipo de armas. Alrededor de 225,000 soldados estadounidenses y 25,000 británicos están en la región del Golfo Pérsico, aunque las cifras exactas no fueron anunciadas oficialmente.
El Quinto Cuerpo del Ejército de Estados Unidos y la Primera Fuerza de Expedición de la Infantería de Marina son las dos unidades de combate principales que atacarían desde el sur, dijeron militares. Un frente norte que ataque desde Turquía, parte del plan original de invasión, sigue en duda.
El Quinto Cuerpo del Ejército de Estados Unidos incluye la División Aerotransportada 101, la Tercera División de Infantería y el Undécimo Regimiento de Aviación equipado con helicópteros de ataque Apache.
Los corresponsales de Reuters que están con las unidades en el frente informaron que un mar de soldados, con tanques y otros equipos, se extienden hasta más allá de donde alcanzaba su vista cerca de la frontera.
Esas fuerzas se complementan con 16,000 soldados de la 82da. División Aerotransportada, cuyo rol en la operación todavía no está claro. Juntas cuentan con 220 tanques pesados. Fuerzas navales y aéreas, y grupos de apoyo logístico y de otro tipo también están en el área del Golfo.
El gran desafío para la fuerza en un ataque es avanzar 500 kilómetros hacia el norte por el desierto hasta Bagdad, cruzando los anchos ríos Tigris y Eufrates, una tarea mucho más complicada que la de la Guerra del Golfo en 1991 cuando las tropas aliadas expulsaron a las fuerzas iraquíes que habían invadido Kuwait. El plan es comenzar con un bombardeo, seguido de un rápido avance hacia la capital, con ataques de helicópteros de combate y cazas para ir abriendo el camino, dijeron fuentes militares.
Una segunda columna, integrada por infantes de Marina británicos y estadounidenses, irá en dirección hacia la sureña ciudad de Basora, a tan sólo 50 kilómetros de la frontera, con el objetivo de tomar el control de los campos petroleros e instalaciones del sur de Irak. "La velocidad y la eficiencia son algo clave", dijo Blumenfeld. "Vamos a ser rápidos, decisivos y letales".
Sin embargo, la táctica que empleará el comandante de las fuerzas estadounidenses, el general Tommy Franks, para tomar Bagdad cuando sus tropas lleguen a la capital, o al menos forzar la capitulación del gobierno, siguen sin estar en claro.
En esta ocasión el enemigo de las tropas estadounidenses no es tan temible como en la guerra de 1991. La derrota que sufrió Hussein luego de su invasión a Kuwait redujo sus fuerzas de más de un millón a unos 400,000 efectivos; y su fuerza de tanques quedó en la mitad para tener ahora como máximo 2,600, muchos de los cuales son mantenidos precariamente. Los soldados iraquíes podrían estar mal entrenados y faltos de equipamiento.
"No creo que hagan frente y luchen", opinó Paul Beaver, una analista independiente de defensa que estimó que el número de soldados que está en condiciones de presentar seria oposición es de 60,000 integrantes de la Guardia Republicana de Hussein. En el peor de los casos, Hussein podría responder con armas químicas o biológicas que pudiera tener a sus disposición.
Algunas fuentes militares dijeron que en principio, Hussein podría contenerse para ser visto como una víctima. Aún así, las tropas aliadas han sido entrenadas para ir a combate utilizando máscaras y equipos de protección. Mientras los políticos y diplomáticos siguen discutiendo la situación, los soldados esperan.
"Tenemos que hacer nuestro trabajo y cuanto antes mejor", dijo la teniente Jessica Newman, de la 130ma. Brigada de Ingeniería del Ejército, que posiblemente tenga la tarea de hacer puentes para que avancen las tropas. "Pero los soldados son pacientes".