Una multitudinaria marcha para presionar al Congreso a que apruebe un proyecto de ley que prohíbe la venta de armas a civiles, se realizó ayer en Rio de Janeiro, una de la ciudades brasileñas más afectadas por la violencia y las muertes por esa causa.
Convocada por la Organización No Gubernamental (ONG) "Viva Rio", que denunció que el año pasado murieron en el país 40,000 personas por causa de las armas de fuego, la manifestación congregó a unas 7,000 personas, según estimaciones de las autoridades.
Portando pancartas en las que se leían toda clase de mensajes en contra de las armas de fuego y la venta de éstas a civiles, los manifestantes marcharon por la Avenida Atlántica, colindante con las turísticas playas de Copacabana, en el sector sur de la ciudad.
Pese a la lluvia y al intenso frío que acompañó gran parte de la caminata, los miles de marchantes no se desanimaron y acompañaron su manifestación con vehículos provistos de parlantes que hacían eco a la infaltable música carioca.
Coreando la frase que los convocó, "Brasil sin armas", participaron en la marcha desde el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, políticos locales y reconocidos artistas de la televisión, hasta familiares de víctimas de las armas de fuego y la comunidad homosexual, que se manifestó desplegando una gigantesca bandera con los colores del arco iris que los identifica.
El Senado brasileño actualmente estudia un proyecto de ley que establece severas restricciones a la a la cesión de porte de armas de fuego, y prevé realizar un referendo en 2005 para prohibir la comercialización de esas armas.