La catástrofe afectó a todos. Varios turistas occidentales murieron en las playas, los pobladores pobres se ahogaron en sus casas por la fuerza del mar y los pescadores fallecieron en sus endebles botes.
El nieto de 21 años del rey tailandés Bhumibol Adulyadej, murió cuando montaba una moto de agua.
El peor terremoto del mundo en los últimos 40 años, de magnitud 9.0 registrado en el norte de Indonesia, originó olas gigantes de hasta 10 metros de altura que afectaron a toda la bahía de Bengala, derrumbando casas, arrastrando las embarcaciones hacia las carreteras, los coches hacia los vestíbulos de los hoteles y haciendo que el mar se tragara a personas que tomaban el sol, a bebés y a pescadores.
Sri Lanka fue el país más afectado por la muralla de agua, conocida como tsunami.
Funcionarios dijeron que 10,200 personas murieron sólo en este país, mientras que un ministro del gobierno indicó que temían que hubiera unos 200 turistas extranjeros muertos.
"Nos falta mucho en la recolección de cadáveres", indicó elprimer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, quien prevé que la cifra de 866 muertes en su país siga aumentando.
Un funcionario tailandés estimó que hasta el 30% de losfallecidos eran extranjeros.
"Huele tan mal (...) Los cuerpos humanos están mezclados con animales muertos como perros, pescados, gatos y cabras", dijo por su parte el coronel de la Marina, Buyung Lelana, jefe de un equipo de evacuación en la provincia de Aceh, en la isla indonesia de Sumatra, donde estuvo el epicentro del poderoso sismo.
Un tercio de los muertos y desaparecidos son niños, según los primeros cálculos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Epidemias de hepatitis, tifus y diarrea son las amenazas más graves para las decenas de miles de sobrevivientes del devastador maremoto.
España enviará a Sri Lanka un avión con artículos de primeros auxilios y equipos sanitarios para las víctimas del maremoto.