La ONU informó ayer de que ha revisado al alza el número de personas que necesitarán ayuda humanitaria en Kenia, que ahora cifra en 500,000 como consecuencia de la violencia generada por la reciente reelección del presidente Mwai Kibaki.
La portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA), Elizabeth Byrs, anunció igualmente que la organización prepara un petición de fondos de emergencia para garantizar esa asistencia durante las próximas semanas y meses.
Por el momento, la ONU ha desembolosado 7 millones de dólares de su fondo de emergencia, lo que le ha permitido atender de manera inmediata a los desplazados por la violencia en áreas básicas como nutrición, salud, agua y saneamiento, indicó.
Se calcula que la violencia ha causado hasta ahora entre 500 y 1,000 muertos, y ha provocado alrededor de 255,000 desplazados, muchos de los cuales han sufrido la destrucción de sus viviendas y lo han perdido todo.
"Existe el riesgo de que la desnutrición aumente rápidamente debido a que muchas granjas han sido destruidas, al igual que las reservas familiares", comentó Byrs.
Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) indicó que actualmente distribuye alimentos en las barriadas de Nairobi, donde vive el 60 por ciento de la población de la capital keniana, que totaliza 2,7 millones de personas.
Dos terceras partes de esa población pobre vive con menos de un dólar al día y su situación ha empeorado, ya que gran parte de los jornaleros no encuentran empleo desde el estallido de la crisis política.
Aunque la situación se ha calmado en los últimos días, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) indicó que, en previsión de nuevas convulsiones, ha transferido material médico y artículos básicos a Kenia.
Kibaki y el líder opositor, Raila Odinga, entablaron negociaciones por separado con el presidente de Ghana, John Kufuor, quien ejerce la presidencia de turno de la Unión Africana, pero estas fracasaron, aunque esperan a al secretario de la ONU para reanudarlas.