Decenas de miles de personas se manifestaron ayer de forma pacífica en la ciudad mexicana de Oaxaca para exigir la renuncia del gobernador del estado homónimo, Ulises Ruiz, y el retiro de las fuerzas federales que custodian el centro de la localidad.
La marcha no cumplió, sin embargo, las expectativas de los organizadores, quienes esperaban contar con cientos de miles de seguidores.
Al grito de "Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó" y "Oaxaca no es cuartel, fuera el Ejército de él", los participantes en la caminata expresaron su descontento con Ruiz y con el presidente del país, Vicente Fox, por haber enviado hace una semana a la Policía Federal Preventiva (PFP) para restablecer el orden.
El conflicto, que comenzó el 22 de mayo pasado con una huelga del magisterio, ha causado más de 10 muertos en violentos enfrentamientos callejeros, así como decenas de heridos y detenidos.
Para el periodista japonés Shindo Daisuke, de la revista Boxing Magazine Japan, "la pelea va a estar un poco difícil para Shangai porque por lo normal, Takayama entra y sale con mucha rapidez y de esa manera intenta conectar golpes".
"Shangai tendrá que primero ver cómo se lo quita de encima y luego pelear inteligentemente", indicó Daisuke.
Sin lugar a duda que la pelea de "Shangai" es complicada porque peleará en el hogar del Takayama y todo apunta que tendrá que sacar fuerza para tirar golpes de más e intentar noquear, algo a lo que no está acostumbrado.