Los médicos bolivianos cumplieron una semana en una huelga indefinida contra un decreto del presidente Evo Morales que aumenta su jornada laboral de seis a ocho horas, mientras que el Gobierno decidió contrarrestar la huelga con profesionales que ofrecen atención ambulatoria.
La huelga es acatada “de forma contundente” por 50,000 médicos y enfermeras de hospitales estatales y de seguridad social en todo el país para exigir la anulación del decreto, dijo el presidente del Colegio Médico, Alfonso Barrios.