Las autoridades italianas decidieron reforzar las medidas de seguridad alrededor del Vaticano y de los lugares en donde el Papa Juan Pablo II intervendrá públicamente durante las celebraciones de Semana Santa, indicó ayer un responsable de la vigilancia.
"Todas las Semanas Santas son particulares debido al mayor flujo de creyentes, por eso los controles se refuerzan en esta temporada. Pero debido a las circunstancias actuales todos los servicios de protección serán reforzados", declaró uno de los responsables de la seguridad italiana, quien pidió mantener el anonimato.
Las autoridades temen que el Vaticano sea blanco de acciones terroristas islámicas, sobre todo después de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Ayer se informó que Juan Pablo II se limitará, como en los últimos años, a sostener la cruz en la decimocuarta y última estación del Vía Crucis que se celebrará el Viernes Santo en el Coliseo, debido a su delicada condición física que no le permite andar, por lo que será ayudado por diversos "cirineos".
Una joven madrileña será la encargada de entregar esa cruz al Pontífice tras llevarla durante la decimotercera estación, que representa el descendimiento de Jesús, una vez muerto, hasta los brazos de su madre.
Habrá otros dos cirineos procedentes de Jerusalén y Burundi.