Una canción habla de que una cucharada de azúcar ayuda a bajar las medicinas, pero un nuevo estudio afirma que esa clase de medida poco precisa puede llevar a errores potencialmente peligrosos.
Los resultados del estudio, publicados ayer en el portal de la revista especializada Pediatrics, subrayan las recomendaciones de usar goteros y jeringas que miden las dosis en mililitros —no cucharas— para los medicamentos líquidos.
El estudio abarcó a casi 300 pacientes, en su mayoría hispanos, con hijos de menos de 9 años. Los niños fueron tratados por varias enfermedades en dos salas de emergencias de Nueva York y enviados a casa con recetas para medicinas líquidas, en su mayoría antibióticos.
Los padres fueron contactados después y les preguntaron por teléfono si habían medido las dosis prescritas. Los padres también llevaron a los investigadores sus herramientas de medición para demostrar las dosis que habían administrado a los niños.
Los padres que usaron cucharadas “tenían 50% más probabilidades de dar a los menores una dosis incorrecta que los que midieron el medicamento en mililitros”, dijo el doctor Alan Mendelsohn, coautor del estudio y profesor adjunto de Medicina de la Universidad de Nueva York.
Las dosis incorrectas incluyeron cantidades por exceso y por defecto, lo que puede ser peligroso. Una dosis menor de la indicada puede llevar a infecciones resistentes a los antibióticos, mientras que las sobredosis pueden provocar otros males o efectos secundarios que pueden poner la vida en peligro.