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Medio Oriente pide auxilio

Los extranjeros han quedado en medio del conflicto y buscan la forma de salir de éstos países.


EL PRIMER ministro libanés, Fuad Siniora, pidió un inmediato alto el fuego bajo el patrocinio de la ONU, y que la comunidad internacional ayude al Líbano a extender su soberanía al sur del país, controlado por la guerrilla de Hizbulá.
Siniora, condenó los ataques contra su país, que calificó de "máquina criminal", y responsabilizó a Israel de las pérdidas económicas y humanas causadas en el Líbano por esos bombardeos.
También pidió ayuda árabe e internacional para reconstruir el país.
Siniora acusó al Estado hebreo de "infligir un castigo colectivo e inmoral" al Líbano y volvió a considerar a Israel "responsable de la catástrofe humanitaria y económica que se vive en la actualidad en Líbano".
El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, respondió a la petición de alto el fuego del primer ministro libanés, Fuad Siniora, afirmando que primero tienen que regresar los soldados capturados por Hizbulá, según un colaborador suyo no identificado citado por la radio de las Fuerzas Armadas.
Olmert considera importante lograr el desarme del grupo chíita Hizbulá y el despliegue del Ejército libanés en la frontera con Israel, ahora controlada por la guerrilla, "pero lo primero es que vuelvan los soldados", dijo la fuente.
El gobierno libanés expresó su frustración por la incapacidad del Consejo de Seguridad de actuar para declarar un alto al fuego en el Líbano y exigir a Israel que frene sus operaciones militares.
Tras consultas en el Consejo para evaluar la situación, los 15 miembros de este órgano no alcanzaron ningún acuerdo sobre qué medidas tomar ante la creciente crisis del Líbano y emplazaron el debate de la cuestión hasta el próximo lunes.
El representante del Líbano ante la ONU, Nouhad Mahmoud, expresó que "esperábamos más del Consejo de Seguridad. Es inaceptable que no llegue una respuesta, viendo las muertes de civiles y la destrucción que está sufriendo el Líbano", afirmó.
El diplomático indicó que su país no quiere simplemente una declaración presidencial, que no tiene carácter vinculante, sino una resolución para obligar al fin de los enfrentamientos, y lamentó que EE.UU. se oponga a una medida de este tipo.
Durante la reunión del G-8, tanto el presidente George W. Bush, como su homólogo Vladimir Putin, expresaron su punto de vista sobre la situación de Oriente Medio.
Ambos subrayaron su "preocupación" acerca de la violencia y la pérdida de vidas, que se acercan al centenar desde que Hizbulá secuestró hace días a dos soldados israelíes e Israel respondió con bombardeos sobre Líbano.
Bush insistió en que el responsable de la violencia es Hizbulá, que "lanzó ataques de cohetes desde suelo libanés contra Israel".
Lanzó un llamado a Siria, país al que acusa de proteger a la milicia chiíta libanesa, y le pidió que "ejerza su influencia" para que Hizbulá renuncie a las armas.
El presidente ruso, Vladímir Putin dijo que tiene "la sensación" de que Israel persigue "otros objetivos más amplios" que la liberación de sus soldados capturados en el Líbano y Gaza.
"Condenamos todo acto terrorista, incluido el secuestro, recalcó el mandatario ruso.
El Gobierno israelí declaró que el país se encuentra en "situación de seguridad especial", lo que permitirá a las autoridades decretar el cierre de instituciones y lugares públicos según considere oportuno.
El ministro de Defensa, Amir Peretz, decretó esta medida que es algo menos radical que declarar el estado de emergencia.
Para comprender el impacto del conflicto armado en Oriente Medio, Panamá América contactó al profesor árabe-norteamericano Ayad Al-Qazzaz, quien repudió las acciones bélicas en la zona y advirtió que la ofensiva militar de Israel busca otros objetivos.
"Yo estoy muy preocupado por esta situación. Puede que esto lleve a una escalada que incluya a Siria e Irán. Los Estados Unidos, en tácita simpatía, están respaldando lo que Israel hace", señaló Al-Qazzaz, quien también es profesor de sociología de la Califonia State University.
Para Al-Qazzaz, el secuestro de los tres israelíes por parte de los grupos islamistas HAMAS y Hizbulá y la consecuente represalia militar hebrea ayudó a que la comunidad internacional, además de los medios de prensa en Estados Unidos, prestaran atención a otro conflicto que no fuera el de Irak, el cual este último ha sido un fracaso para el gobierno de George W. Bush.
"Esto es una forma de la Administración Bush de distraer la atención del pueblo estadounidense del desastre en Irak y, en otra manera, elevar su rating en la opinión pública. Véanlo así. Israel no hará nada, sin la tajante aprobación de Washington", acotó Qazzaz al Panamá América, desde Nueva York.


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