Un gen controlaría los ácidos grasos y favorecería la utilización, por parte de los bebés que lo posean, de la grasa de la leche de su madre, lo que promovería su desarrollo cerebral.
La lactancia materna es considerada el alimento por excelencia para los bebés, ya que no sólo previene enfermedades y es apta para el aparato digestivo del recién nacido, sino que mejora el desarrollo cognitivo y con éste, el coeficiente intelectual resulta superior.