La Premio Nobel de la Paz 1992, la indígena Rigoberta Menchú, aceptó asumir el cargo de embajadora de "buena voluntad de los Acuerdos de Paz", suscritos en diciembre de 1996 para poner fin a una guerra de 36 años en Guatemala.
"Estoy consciente que hace 12 años recibí el Premio Nobel. Tengo una investidura que representa a los pueblos indígenas de América y a las mujeres, pero está es la primera vez que directamente estoy invitada a hacer algo en conjunto con el gobierno guatemalteco", afirmó Menchú al aceptar el cargo, que le había sido ofrecido por el presidente Oscar Berger.
"Quiero dar a conocer que con el cambio de gobierno estamos respirando una alta dosis de optimismo para el futuro. Vivimos una situación compleja, porque en los últimos cuatro años se reactivó la confrontación, intolerancia y violencia", precisó.
Menchú, que fue una férrea crítica del presidente saliente Alfonso Portillo, no asistió a su juramentación hace cuatro años y a ninguna invitación que le formuló.