En una ceremonia en el Palacio Nacional de la ciudad de México, a la que asistieron legisladores y gobernadores, Peña Nieto la calificó de Ereforma histórica fundamental'' con la que confía que hará que el sector energético permita acelerar el crecimiento del país, que este año se espera sea de apenas por arriba del 1%. La reforma, a la que se opusieron los distintos partidos de izquierda, permitirá al gobierno dar contratos y licencias a empresas nacionales y extranjeras para que participen en la exploración y producción de crudo y gas, algo que hasta ahora era monopolio de la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
Las modificaciones cierran la página a la nacionalización de la industria en 1938 y que desde entonces hizo que el petróleo fuera visto como un símbolo de la soberanía y el nacionalismo de los mexicanos.