El Gobierno mexicano comenzó ayer a repartir los apoyos para que los afectados por los sismos que golpearon el centro y sur del país en septiembre comiencen la reconstrucción, y reiteró que cuenta con un "blindaje financiero" para enfrentar catástrofes.
La subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, Vanessa Rubio, dijo que se han comenzado a repartir en los estados de Oaxaca y Chiapas, los más afectados por el terremoto del 7 de septiembre, de magnitud 8.2, tarjetas para que los damnificados puedan acceder a los fondos.
Estas tarjetas, que estarán destinadas en su mayor parte a "casas que se destruyeron casi en su totalidad", se conceden a través del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) y también beneficiarán a los otros estados afectados en los sismos del 19 y 23 de septiembre, aunque no se repartirán en la capital.
Para aquellas personas que perdieron su vivienda en la totalidad, el monto es de "hasta 90 mil pesos (4,937 dólares).
Reglas
La subsecretaria de Hacienda destacó que los beneficios no excluirán a aquellas personas que sean trabajadores informales los cuales suponen el 57.2 % de la población ocupada, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).