El Gobierno de México no admitiría tropas estadounidenses en su territorio para combatir al narcotráfico y el crimen organizado, aseguró ayer el embajador mexicano ante la Casa Blanca, Arturo Sarukhán.
"Esa opción no está sobre la mesa", afirmó Sarukhán durante una rueda de prensa en la Embajada de México en Washington, convocada para tratar los temas de seguridad en la región de Ciudad Juárez.
El diplomático respondió así a informes de prensa de que el gobernador de Texas y precandidato presidencial republicano, Rick Perry, ha sugerido que, de ganar en 2012, enviaría tropas estadounidenses a México para ayudar a combatir el crimen organizado.
El sábado pasado, durante un acto proselitista en New Hampshire, Perry comparó la situación actual que vive México a la que vivió Colombia, el tercer país receptor de ayuda estadounidense en el mundo.
Como gobernador de un estado fronterizo, Perry ha insistido en la presencia de la Guardia Nacional en la franja fronteriza como elemento disuasorio contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, pero es la primera vez que se pronuncia a favor de enviar tropas al territorio mexicano.
Perry sugirió que el nivel de violencia en México podría requerir el apoyo militar de Estados Unidos, por lo que estaría abierto a la posibilidad de enviar tropas a ese país para combatir a los narcotraficantes.
Pero Sarukhán enfatizó que la presencia de tropas estadounidenses en su país "no está sobre la mesa" ni figura en los esquemas de cooperación de ambos países en la lucha antinarcóticos.
Recordó que, en los últimos cinco años, ha habido un "cambio paradigmático" en los esfuerzos contra el tráfico de drogas, en los que ahora se enfatiza "la responsabilidad compartida".
Aseguró que "no hay nada nuevo" en la postura del Gobierno de Los Pinos en contra de la presencia de tropas estadounidenses.
Su declaración sobre el posible envío de fuerzas a México y otras que realizó parecían querer mostrar a Perry con una actitud más dura en materia de inmigración ilegal y seguridad fronteriza, tras las críticas recientes que ha recibido de las filas republicanas por justificar que las universidades texanas cobren matrículas a costo de residente a inmigrantes sin la debida documentación, en lugar de cobrarle la habitual tarifa más elevada como si residieran fuera del estado.
Lucha contra los carteles.
A su llegada al poder, en diciembre de 2006, el presidente Felipe Calderón dijo que los carteles querían tomarse el país y lanzó una inédita ofensiva nacional contra ellos y ordenó el despliegue de miles de soldados por varias zonas del país que desde antes de su llegada al Ejecutivo, ya padecían una espiral de violencia del crimen organizado.
Existen dos megacarteles, Los Zetas y el cartel de Sinaloa, que quieren controlar los puertos para asegurar el transporte de drogas desde Centro y Sudamérica y de las ciudades fronterizas para introducir su producto a su vecino del norte.
El Cartel de Sinaloa ha estado basado en el costa del noroeste del país e incursionaba ocasionalmente en el este, a lo largo de la frontera.
En los últimos años, se extendió al este como al sur del país, y Centroamérica.
Los Zetas, que alguna vez estuvieron confinados a una parte del norte del Golfo de México, han crecido y ahora se expandieron a zonas del centro y sur del país. Llegan hasta Guatemala.