Rufo, un cruzado cariñoso a más no poder, tiene dos años de estar con nosotros; no es bravo pero sí agradecido.
Él llegó para unos carnavales, sus antiguos dueños lo regalaron porque querían carnavalear y no sabían qué hacer con el pobre, asustado y sucio animal. Mi hermano menor lo aceptó y hoy ya lleva nuestro apellido Ortega. A Rufo, de unos tres años y medio, le gusta modelar.
Por otro lado, Blakee es superbravo pero un flojo cuando sabe que tiene ir al veterinario. Es otro cruce, nos los regalaron primero que Rufo (cabía en mi mano); hoy es el guardián de la casa.
Entre los dos gastan más en médico que lo que yo hago por mi salud; bueno, son parte de la familia y para ello no hay precio. Tu mascota merece respeto y cariño.