Las operaciones que el Gobierno de México inició para impedir que migrantes suban al tren de carga conocido como “La Bestia” han comenzado a forzar a centroamericanos a internarse hacia zonas selváticas y boscosas para huir de las autoridades ante el temor de ser detenidos y deportados.
Funcionarios han dicho que las operaciones buscan garantizar su seguridad y sus derechos humanos, pero los migrantes consideran que esa situación los lleva a enfrentar más peligros al tener que buscar lugares inseguros para intentar subir al tren cuando, por ejemplo, pasa por alguna curva y bajan la velocidad.
El coordinador federal para asuntos migratorios de la frontera sur, Humberto Mayans, dijo en “Radio Fórmula” que hasta ahora han sido bajados del tren más de 6,000 migrantes, aunque no dijo desde cuándo ni de dónde específicamente.
Ayer, mientras Mayans decía que “no se va a permitir que de ninguna manera aborden el ferrocarril”, un grupo de migrantes acampaba cerca de las vías del tren en la selva baja de las afueras de Arriaga, en el estado sureño de Chiapas, donde esperaban que el tren pasara para subir.
La docena de migrantes centroamericanos permanecían sobre pedazos de cartón y bebían agua de un arroyo Hasta hace algunas semanas, ellos habrían podido esperar en algún albergue en Arriaga, desde donde parte “La Bestia”.