Mundo

Milagrosas recuperaciones

Un logopeda favorece, y potencia la comunicación, a través del lenguaje oral, usando un sistema para faciitar la comunicación.


Perdieron el habla, la movilidad, el contacto con el mundo y su autoestima. Hoy, al escucharlos y verlos, nadie podría pensar su anterior condición. Una especialidad de primer mundo llamada logopedia logra este "milagro" en Panamá.
En el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Metropolitano "Arnulfo Arias" de la Caja de Seguro Social (CSS), en un pequeño cuarto, la magíster Inés Pérez Zambrano batalla con pacientes que han sufrido derrame.
Ella es una de las 10 logopedas en el país y la única en la CSS.
Su voz imperativa, profunda, y la calidez de su trato, son las herramientas que producen estos avances. No hay aparatos electrónicos, audifónos ni nada parecido.
Un espejo, unas cuantas láminas y figuritas y la aplicación de sus conocimeinetos, hace que pacientes con afasia, los que pierden la capacidad de poder comunicarse de manera comprensiva y expresiva, vuelvan a hablar y comunicarse.
Los logopedas abordan los trastornos de la comunicación oral en tres niveles: lenguaje, habla y voz. Sus pacientes son referidos por un neurólogo, fisiatra u otro especialista.
Según Inés, la afasia es causada por golpes en la cabeza, accidentes de tránsito, caídas, agresiones, infecciones cerebrales, tumores, y enfermedades cerebrovasculares como los derrames.
Inicia la primera sesión a las siete de la mañana. Cada paciente sabe que debe ser puntual, pues no tiene asistente para llamarlo.
Involucra a la familia en la terapia, le entrega un plan de trabajo para seguir en el hogar, porque solo puede dedicarle media hora una vez por semana.
Lo ideal sería, afirma, una terapia todos los días y seguirla en el hogar.
Con energía positiva y alegría trabaja la autoestima y voluntad de sus pacientes. Se vale de un aparato llamado guías lenguas, (Por ejemplo, cuando hay problemas para pronunciar la "Ch"), rompecabezas, figuras de animales, alimentos, tarjetas, y otros para volver a enseñar esos conceptos a sus pacientes.
Pone a trabajar los sentidos: el tacto, gusto, olfato, porque toda la información se ha borrado del cerebro.
Les enseña los nombres de las frutas y hace que las coman, para que se familiaricen con el sabor.
El Dr. Erick Pineda, médico internista, coordinador de Cuidados Intensivos de Medicina del Complejo de la CSS, sufrió un derrame cuando trabajaba en la sala que lo dejó en coma y silla de ruedas. Tenía parálisis motora, no podía leer ni pronunciar palabra.
Como médico desconocía la especialidad y cuando la descubrió siguió todos procedimientos indicados. Tres meses estuvo en terapia con la logopeda, en tres sesiones por semana.
El Dr. Pineda considera que la logopedia es un servicio subvalorado y que debe ser utilizado por muchos porque los derrames son la primera causa de discapacidad arriba de los 50 años.
Se le debe dar más publicidad a lo interno de la CSS, pues asegura que hay neurocirujanos que no conocen de su existencia.
Recomienda mejorar la parte de rehabilitación porque hay países como Cuba que tienen un servicio excelente. Pone como ejemplo a quienes requieren terapia 3 veces al día, y solo la reciben una vez.
Está muy satisfecho con la terapia de lenguaje y física recibida por la logopeda.
Dice que volvió a su trabajo luego de cuatro meses de incapacidad, porque sus pacientes lo requerían.
Trabaja con el estrés en los poros. Todos los días explica a los familiares la condición de sus pacientes, quienes tienen un 50% de probabilidades de seguir viviendo o de morir.
De los 30 años de ejercicio, 25 los ha consumido en ese ambiente.
Aurelio Camarena. Un accidente automovilístico le produjo una disfasia sensorial profunda. No sabe lo que habla, sabe el para qué, pero los conceptos se borraron.
Damaris Barrios. Auxiliar de enfermería. Hipertensa y diabética, sufrió un derrame que le produjo una disfasia, pérdida parcial del habla. Hablaba sin coherencia. Tuvo que aprender conceptos. Su cuaderno es la prueba de sus avances.
Inés Pérez. Se especializó en Logopedia en Rusia. Ama su especialidad. Irradia energía, alegría y familiaridad. Estos pacientes son como la cerámica rota, si no se cuidan es más difícil volverlos a recuperar.
  • Rodrigo Ramírez, de 66 años, es un "milagro" andante. La mayor parte de su cerebro murió. Un infarto cerebral, por una severa hipertensión y una vida estresante, lo dejó con profundas afeccciones.

  • Un intenso trabajo de dos años de terapia lo trajo al mundo de los vivos. No hablaba, no entendía. No sabía quién era. Como el lenguaje está localizado en el Hemisferio izquierdo, en los derrames del lado izquierdo del cerebro éste se pierde. Se le dificulta hablar, pero no cantar.

  • Un ejemplo fue "Panamá Viejo" y "Taboga", melodías que interpretó para Panamá América.


fecha edicion
old id
218576
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América